La diferenciación no siempre está en la comida (que se asume buena), sino en el concepto o la experiencia.
Hazte estas preguntas:
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¿Qué es lo que nadie más se atreve a hacer en tu zona? - Por ejemplo: Un restaurante "sin tecnología" donde se guardan los móviles, o uno especializado en un solo ingrediente llevado al extremo.
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¿Puedes adueñarte de un momento del día? - En lugar de ser un "restaurante de comida internacional", sé "el lugar con el mejor 'tardeo' de la ciudad".
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¿Es posible la diferenciación por ervicio extremo? - ¿Qué tal si tu personal tiene un conocimiento enciclopédico de vinos locales o si personalizan la mesa antes de que llegue el cliente basándose en su reserva?