Este es un planteamiento interesante y, desde el punto de vista organizativo y financiero, totalmente posible; el modelo se asemeja al de una cooperativa.
Identifico tanto ventajas como riesgos: al ser doscientos integrantes, la cuota sería accesible, pero existe el riesgo de que el entusiasmo decaiga si el proyecto tarda en materializarse.
Por otro lado, aunque los integrantes tendrían un interes natural en que el negocio funcione, la gestión de fondos representaría un desafío crítico. En este sentido, la transparencia debería ser radical para evitar cualquier sospecha de mal manejo.
Finalmente si bien un capital unido ofrece un mayor poder de negociación que 200 personas por separado, la complejidad de cobrar y rendir cuentas a tantos integrantes requiere, necesariamente, un sistema de administración sólido.