Buen día
Marta, lo plantearía desde un enfoque estructural: la diferencia está en el nivel de incertidumbre que logras reducir.
Una idea parte con múltiples variables desconocidas. Cuando avanzas hacia un negocio viable, esas variables se van acotando mediante pruebas, medición y ajustes. Es un proceso progresivo de control.
Aquí es clave entender que no se trata solo de validar el mercado, sino de validar el comportamiento del sistema completo bajo distintas condiciones: demanda, costos, capacidad de respuesta.
En términos prácticos, pasas de un escenario teórico a uno donde ya puedes anticipar resultados dentro de rangos razonables. Y eso cambia completamente la toma de decisiones.