Adriana, su planteamiento es muy pertinente y refleja inquietudes normales en una fase temprana del emprendimiento. Desde una perspectiva profesional de mercadeo y ventas, y considerando la realidad venezolana, le comparto algunas orientaciones prácticas:
1- ¿Trufas energéticas o barritas energéticas?
No es una decisión que deba tomarse “a ciegas”. Ambas opciones pueden ser viables, pero cumplen funciones distintas:
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Trufas: suelen percibirse como un producto más artesanal, emocional y de consumo ocasional. Funcionan bien para ventas unitarias, regalos y compras por impulso.
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Barritas: se asocian más a hábitos saludables, deporte y consumo recurrente. Requieren mayor estandarización.
La recomendación es... Comience con un solo producto base (por ejemplo, trufas) y valide el mercado. Más adelante puede diversificar. Emprender no es adivinar, es probar en pequeño y aprender rápido.
2- ¿A quién venderle? (cliente objetivo)
No intente vender “a todo el mundo”. Identifique un público inicial claro, por ejemplo:
- Personas activas físicamente (gimnasio, caminatas, yoga).
- Personas interesadas en alimentación saludable.
- Adultos jóvenes que buscan snacks prácticos.
Defina un perfil sencillo: edad aproximada, estilo de vida, dónde compra y qué problema resuelve su producto (energía, practicidad, salud).
3- ¿Cómo crear el público y usar redes sociales?
- Al inicio, no piense en “publicidad”, piense en confianza.
- Muestre el proceso, los ingredientes, el cuidado en la preparación.
- Explique para qué sirve el producto y cuándo consumirlo.
- Eduque: beneficios, diferencias con productos industriales.
En Venezuela, el boca a boca digital (WhatsApp e Instagram) sigue siendo clave.
4-. ¿Cuenta personal o cuenta nueva?
Puede comenzar usando su cuenta personal, siempre que:
- Mantenga un tono coherente y profesional.
- No sature con ventas; combine contenido personal y del emprendimiento.
- Observe la reacción de sus seguidores.
Cuando el proyecto crezca, sí es recomendable crear una cuenta de marca, ya con nombre, imagen y enfoque comercial más claro.
5.- Precio razonable
El precio no se define solo por “lo que la gente puede pagar”, sino por:
- Costos reales (ingredientes, empaques, tiempo).
- Margen mínimo que haga sostenible el negocio.
- Precios de productos similares (referencia, no copia).
Evite competir solo por precio. En productos saludables, el valor percibido es clave.
6-. Mensaje final
La independencia económica no se logra con una idea perfecta, sino con disciplina, prueba y ajuste continuo. Empiece pequeño, venda, escuche al cliente y mejore. El miedo no desaparece, se gestiona con información y acción.
¡Va por buen camino! al preguntar antes de lanzarse. Éxitos.