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  • RE: Trufas saludables y energéticas

    Buen dia
    Adriana, voy a ponerme el casco técnico un segundo .

    En entornos inestables, el precio debe tratarse como una variable dinámica, no como una constante. Mi recomendación es que definas un precio base anclado a un referente estable (moneda dura, costo indexado o insumo crítico), y ajustes desde ahí.

    No es paranoia, es gestión del riesgo.
    Si no haces revisiones periódicas (semanales o quincenales), el margen se erosiona sin que te des cuenta.

    Dato importante: documenta tus costos y decisiones. No para complicarte, sino para tomar decisiones con datos y no con ansiedad.

  • RE: La verdad...

    Saludos
    Desde una mirada técnica, esto es casi un problema de diagnóstico mal hecho. Si analizas mal el “terreno” (cliente, necesidad, disposición de pago), cualquier estructura que construyas encima es inestable, por más prolija que sea.

    En emprendimiento pasa igual: se invierte tiempo en tareas visibles porque son fáciles de medir, pero no en validar hipótesis críticas. Y eso no es casualidad, es un fallo de formación: se enseña cómo montar, pero no cómo decidir.

    El valor está en el análisis previo y en ajustar rápido cuando los datos contradicen la idea inicial. Exactamente como en ingeniería.

  • RE: Trufas saludables y energéticas

    Adriana, su planteamiento es muy pertinente y refleja inquietudes normales en una fase temprana del emprendimiento. Desde una perspectiva profesional de mercadeo y ventas, y considerando la realidad venezolana, le comparto algunas orientaciones prácticas:

    1- ¿Trufas energéticas o barritas energéticas?

    No es una decisión que deba tomarse “a ciegas”. Ambas opciones pueden ser viables, pero cumplen funciones distintas:

    • Trufas: suelen percibirse como un producto más artesanal, emocional y de consumo ocasional. Funcionan bien para ventas unitarias, regalos y compras por impulso.

    • Barritas: se asocian más a hábitos saludables, deporte y consumo recurrente. Requieren mayor estandarización.

    La recomendación es... Comience con un solo producto base (por ejemplo, trufas) y valide el mercado. Más adelante puede diversificar. Emprender no es adivinar, es probar en pequeño y aprender rápido.

    2- ¿A quién venderle? (cliente objetivo)

    No intente vender “a todo el mundo”. Identifique un público inicial claro, por ejemplo:

    • Personas activas físicamente (gimnasio, caminatas, yoga).
    • Personas interesadas en alimentación saludable.
    • Adultos jóvenes que buscan snacks prácticos.

    Defina un perfil sencillo: edad aproximada, estilo de vida, dónde compra y qué problema resuelve su producto (energía, practicidad, salud).

    3- ¿Cómo crear el público y usar redes sociales?

    • Al inicio, no piense en “publicidad”, piense en confianza.
    • Muestre el proceso, los ingredientes, el cuidado en la preparación.
    • Explique para qué sirve el producto y cuándo consumirlo.
    • Eduque: beneficios, diferencias con productos industriales.

    En Venezuela, el boca a boca digital (WhatsApp e Instagram) sigue siendo clave.

    4-. ¿Cuenta personal o cuenta nueva?

    Puede comenzar usando su cuenta personal, siempre que:

    • Mantenga un tono coherente y profesional.
    • No sature con ventas; combine contenido personal y del emprendimiento.
    • Observe la reacción de sus seguidores.

    Cuando el proyecto crezca, sí es recomendable crear una cuenta de marca, ya con nombre, imagen y enfoque comercial más claro.

    5.- Precio razonable

    El precio no se define solo por “lo que la gente puede pagar”, sino por:

    • Costos reales (ingredientes, empaques, tiempo).
    • Margen mínimo que haga sostenible el negocio.
    • Precios de productos similares (referencia, no copia).

    Evite competir solo por precio. En productos saludables, el valor percibido es clave.

    6-. Mensaje final

    La independencia económica no se logra con una idea perfecta, sino con disciplina, prueba y ajuste continuo. Empiece pequeño, venda, escuche al cliente y mejore. El miedo no desaparece, se gestiona con información y acción.

    ¡Va por buen camino! al preguntar antes de lanzarse. Éxitos.

  • RE: Inicio con buen pie, pero...

    Buen dia
    Francisco, voy a mirarlo desde un ángulo más analítico. Cuando un emprendimiento despega y luego se estanca, suele haber una desconexión entre lo que crees que funciona y lo que realmente está pasando en los números.

    Te sugiero revisar tres indicadores clave:

    1. Tiempo entre compras

    2. Costo de adquisición por cliente

    3. Margen real después de marketing

    A veces no es falta de clientes, sino que el negocio necesita ajustes finos en precio, frecuencia o canal. Los datos siempre hablan, aunque no siempre nos guste lo que dicen.

  • RE: Nombre para heladería...

    Buen dia
    Un buen nombre es como un buen modelo: debe ser simple, escalable y resistente al tiempo.

    Pregúntate si ese nombre seguirá funcionando si mañana agregas nuevos formatos, sabores o incluso otra sede.
    Evita que te encierre en algo demasiado específico si tu idea puede crecer.

    La mejor señal es que el nombre describa el concepto sin explicaciones largas. Si necesita aclaración constante, el sistema no está optimizado.

  • RE: Validar la solución que ofrezco

    Saludos Colegas
    En proyectos geológicos nunca perforas a ciegas: primero analizas señales indirectas, modelos y escenarios. Con un negocio pasa igual.

    Valida como si estuvieras haciendo un estudio técnico: define supuestos críticos (quién paga, por qué, con qué urgencia) y somételos a prueba rápida.
    Si uno de esos supuestos falla, no es un fracaso: es información para recalibrar el modelo.

    Negocio sin validación es como explorar sin datos: caro y arriesgado.

  • RE: Nombre para heladería...

    @Victor tu idea es genial y el nombre apropiado será el complemento para atraer a los clientes.

    Ya tienes buenas propuestas con las respuestas anteriores.

    Se me ocurren estas que apuntan directamente a la experiencia que vivirá el cliente:

    • Diseña tu helado
    • Fábrica de Sabores
    • El Taller del Helado
    • ICE Lab
    • A tu gusto

    ¿Que piensas?

  • RE: Nombre para heladería...

    ¡Qué buena idea! Una heladería turística con el concepto de “crea tu propio sabor” merece un nombre que sea memorable, divertido y que destaque la experiencia de protagonismo del cliente. Te dejo varias líneas creativas:

    Nombres centrados en la experiencia del cliente:

    • Tu Helado, Tu Mundo
    • Protagonista del sabor
    • Hazlo helado.

    Nombres creativos:

    • Laboratorio de helados
    • La Fábrica de Sabores
    • Mix & Freeze
    • Helado a la carta

    Nombres con aire turístico y universal:

    • Pasaporte de Sabores
    • Ruta del Helado
    • Sabores sin Fronteras
    • Viaje helado

    Un buen nombre turístico debe ser fácil de recordar para visitantes internacionales, visualmente atractivo para carteles y redes sociales y con gancho emocional: que invite a jugar, crear y compartir.

  • RE: La verdad...

    ¡Interesante!
    Muchos emprendedores se obsesionan con checklists: tener logo, redes sociales, página web, pitch deck… y olvidan que el negocio no vive de “hacer tareas”, sino de resolver un problema real para alguien dispuesto a pagar.

    Lo que suele pasar:

    • Checklistitis: cumplir con todo lo que “se supone” que hay que hacer, pero sin foco.

    • Clientes equivocados: vender a quienes no valoran ni pagan bien, lo que mata la rentabilidad.

    • Falta de obsesión por el valor: no se trata de tener un producto bonito, sino de que el cliente diga “esto me cambia la vida”.

    • Desgaste prematuro: el emprendedor se quema en tareas periféricas y nunca llega a validar el núcleo del negocio.

    La brutalidad que pocos aceptan: El mercado no perdona. Si no entregas valor descomunal a un segmento que realmente paga, el negocio muere aunque tengas todo lo demás impecable.

    En otras palabras: los negocios no fallan por falta de esfuerzo, fallan por falta de enfoque en el cliente correcto.

    Dicho esto, te lanzo una pregunta para seguir la conversación: ¿crees que el problema es más de mentalidad (querer hacer todo) o de educación emprendedora (que nos enseñan mal desde el inicio)?

  • RE: Validar la solución que ofrezco

    @Miriam-Zerpa Es una de las preguntas más inteligentes que puede hacerse un emprendedor antes de invertir tiempo, dinero y energía de más.

    1. Define con precisión el problema (no la solución)
      Antes de vender, asegúrate de que el problema duele de verdad.
      Habla con personas que creas que son tu cliente ideal y confirma: Si el problema existe, con qué frecuencia, las consecuencias de no resolverlo y cómo lo solucionan hoy.

    Si no hay incomodidad real, no habrá pago real.

    1. Conversa, no encuestes
      Haz entrevistas cortas, no encuestas impersonales.
      Escucha más de lo que hablas y evita “vender” en esta etapa.

    Una señal clave de validación es cuando la persona dice frases como:

    “Eso me pasa todo el tiempo”

    “Ya he intentado solucionarlo”

    “Si tuviera algo así, lo usaría”

    1. Presenta una versión mínima y concreta
      No necesitas el producto final.
      Puedes validar con: Un servicio piloto, una preventa, una reserva con descuento, una prueba guiada.

    Un “antes y después” prometido con claridad

    Si no se entiende rápido qué ofreces, no se valida.

    1. Pide un compromiso real (aunque sea pequeño)

    Aquí está el punto clave:
    Interés sin compromiso no valida nada.

    Puedes pedir: Un pago anticipado, una reserva, un contrato de prueba, un depósito simbólico.

    Si nadie está dispuesto a dar ese paso, aún no hay validación.

    1. Mide la respuesta, no tu entusiasmo

    Observa: ¿Cuántos aceptan pagar? ¿Cuántos dudan? ¿Qué objeciones se repiten?

    Ahí está la información más valiosa para ajustar tu propuesta.
    Un emprendimiento no fracasa por falta de ideas, sino por falta de validación a tiempo.